03/05/2012

Me está empezando a hartar esta nueva costumbre que tengo de pensar a futuro y angustiarme. Ayer descubrí que hace tres años tenía la misma postura que ahora: no veo absolutamente NADA más adelante; el problema es que ahora ese pensamiento me pesa en el pecho, tiene como misión asfixiarme gradualmente y matarme antes de que alguien más lo haga. Loco fue llegar al extremo de pensar que cualquiera de estos días puede llamarme algún conocido para avisarme que alguien que es muy importante para mi falleció. Angustia, a donde quiera que dispare mi mente, siempre que sea hacia adelante, sólo la encuentro a ella que me acecha cada vez que permito a mi mente divagar cinco minutos

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