04/05/2012

Hace mucho que no escribo acerca de mi día a día, de las cosas felices que me estuvieron pasando, de lo que a nadie le interesa pero me encantaría dejar plasmado en algún lugar para leerlo más adelante y tener un ataque de nostalgia por estas épocas, como lo tuve por mi dos mil nueve cuando leía que de mitad de año en adelante tenía una sonrisa imborrable.
Antes de empezar el profesorado sentía que "no era necesario sociabilizar con muchos", tenía ese sentimiento de valerme de viejas amistades para conversaciones serias, estúpidas, largas o fugaces. El primer día del curso de ingreso la profesora nos hizo sentar de a dos, es el día de hoy que sigo sentándome siempre con la misma compañera. De a poquito, dando pasos cortos con mirada curiosa, fue como terminamos por formar un grupo que me hace acordar muchísimo a mi naturales del colegio: Un par de grupos chicos y un grupo más grande, el "mío". Descubrí que no era que no quería conocer gente nueva sino que tenía miedo de que no me aceptaran como soy, de no tener la capacidad de aceptar al resto como eran, no sé, aún no lo pensé demasiado. El profesorado me hace muy feliz, de a poco voy pisando cada vez más firme y seguro, cada día me convence más la idea de ser profesora a pesar de que guardo el miedo de no poder explicar bien.
Sin embargo extraño mucho a mis amigos de siempre, hace mucho que no los veo pero al menos estoy SEGURA que el doce de mayo los veo a todos. Soy feliz sabiendo que los tengo ahí para mi en cuanto necesite hablar de algo, por lo menos los fines de semana es así. Mis tiempos ya no son los mismos con los de ellos lamentablemente.
Mi relación con mi novio es ideal. De vez en cuando me agarran esos rayes en los que me pongo mal porque lo veo sólo cuatro, cinco horas los sábados (si tengo suerte). Sacando el hecho de que pocas veces coinciden nuestros horarios, el resto va excelente: En veinticuatro días se hace un año desde que estamos formalmente de novios, "nos peleamos" (son discusiones bobas de dos segundos que terminan con un "¡¿Ves?! Tontito/a"), nos reímos mucho... Diría que somos mejores amigos enamorados, ¿por qué? Porque tenemos nuestra parte amorosa, romántica, pero también están las estupideces que decimos (¿decimos? casi siempre las digo yo), el confiar en el otro y contarnos secretos; básicamente el ser uno mismo siempre con el otro y estar profundamente enamorados, aunque todavía nos da vergüenza que el otro mire cuando nos sonamos la nariz JAJAJA.
Y haciendo la vista gorda a mi vida en estos días, a pesar de días de angustia por un futuro que no veo que sea bueno, a pesar de que me deprimo por sentirme sola, puedo decir que estoy siendo feliz como siempre le pedí a Dios y que despacio voy terminando de formarme como persona, creo yo, una bastante buena persona siempre y cuando el resto responda a esa bondad de manera positiva.

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