Qué loco, justo escribo el día que cumpliríamos un mes. En fin, actualmente mis días ya no son tan penosos. Creo que desde que empecé canto conseguí algo que llene el hueco destinado a felicidad inagotable, y no sólo eso, sino que esa felicidad está hecha en gran parte por mi.
Hoy te extraño todavía, bastante... Pero puedo sonreír sin sentirme mal, desdichada. Seguramente fue mi culpa que dejaras de quererme, y no te culpo, muchas veces ni yo me aguanto. Sigo con ganas de volver el tiempo atrás y arreglarlo todo, pero ya no con tanta desesperación como antes.
Hoy voy tranquila por la vida, no me preocupo tanto, trato de corregirme, te extraño un poco y ya no lloro por vos; creo que me acostumbré bastante a tu ausencia, al necesitarte y que no estés. Me voy acostumbrando a que la moneda corriente entre vos y yo sea darnos la espalda mutuamente, a no tener permiso para invadir tu vida ni para intentar sacarte una leve sonrisa. Me acostumbro como puedo a una gran pérdida que me significó infelicidad pura durante medio año y más, pero ahora lo estoy haciendo mejor que nunca, estoy mejorando y volviendo a ser yo, la chica de la sonrisa imborrable.
El tiempo se encarga de todo, es así.
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