Me sorprende a veces que después de muchísimo tiempo haya sentimientos que siguen latentes, sanos o no, buenos o malos, por ahí un poco más gastados que antes, pero siempre firmes, bien grabados en nosotros; también, que algunas personas sientan gusto por desempolvar viejos recuerdos en momentos poco oportunos, pero no de manera privada sino públicamente, para que impacte en el otro y le duela una vieja herida. Esos son los pensamientos con los que decido cerrar este día tan espectacular que me tocó deambular.
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