28/09/2012

A veces la distancia sirve para sentir que el tiempo retrocede y que volvés a encontrarte con vos mismo después de tanto tiempo de estar ligado al otro. Es un sentimiento neutral, no gozo de felicidad por el hecho de que ahora estés lejos pero tampoco me estoy muriendo de ganas de que vuelvas. Creo que simplemente hago como con todo, evito aquello que me molesta para que mi cuerpo no somatice, en este caso, hago un esfuerzo para no extrañarte porque la ansiedad me consumiría demasiado y porque sería aburrido estar veinte días haciendo la cuenta regresiva hasta que vuelvas. Lo mejor es que este esfuerzo es pequeño, casi inconsciente, supongo que es porque ya tengo un diploma en desviar "problemas" para no angustiarme, esta vez poniendo todo mi empeño en el gimnasio para rellenar esas horitas colgadas durante la semana en las cuales te iba a ver antes de entrar al profesorado. ¿Será eso o simplemente me parece estúpido extrañarte cuando tengo miles de parciales viniéndose encima de mí?... O por ahí me enamoró el poder organizar mis horarios sin hacerlo pensando en los tuyos; esa es una gran ventaja, aunque prefiero organizar en torno a tus tiempos para verte lo más que pueda, no nos vernos casi nunca este año.
Lo único que me... "amarga" de que estés allá es no poder pasar este día juntos, pero con haber podido recibir un mensaje tuyo diciéndome "felices 16 meses" me conformo y soy más que feliz. En fin, hace unos días se fueron los últimos vestigios del mal humor que me trajo enterarme de ciertas cosas y ahora puedo estar tranquila, sonreír y preocuparme por algunos días sólo por mí, sin inventarme problemas.

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