A6

Pero no, no quiero encontrarle el gustito a la huída hacia lo irreal, hacia aquello que hace entrar a mi mente en un estado de sueño tranquilizador. ¿Qué hago yo pensando? Me dejo, voy a dejarme llevar. Estoy harta de abrir los ojos y encontrarme con la depresión acurrucada en mi pecho, durmiendo impasible esperando a que despierte para seguir con mi tortura. Estás… No, no estás, te esfumás de a poco y empiezo a arrepentirme de no haber escuchado tu voz cuando con ella reclamabas mi atención.

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