Y me quedé besando al tiempo o a un recuerdo, no sabría cómo definir aquello a lo que tanto me aferro desde que te fuiste. ¿Por qué tuviste que irte? No quería que me dejaras, no otra vez. Odio quedarme sola porque al hacerlo le brindo un pase VIP a la depresión, a pensamientos que me estrujan el cerebro continuamente casi sin dejarme un momento para respirar y recobrarme; odio amarte así, a la distancia, y pasarme los días extrañándote, pero más te odio a vos que sin darme tiempo de prepararme tomaste la decisión de irte.
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