16/05/2012
"¿Estás bien? Te veo muy pálida", me asusta que esa frase se vuelva tan común en mi vieja, pero creo que me aterra muchísimo más el verme en el espejo y verificar que tiene razón, que soy un muerto viviente parada en un baño observando de forma detallada como la blanca piel resalta ojeras de estar intentando establecerme en la rutina de despertarme entre las ocho y media y las nueve de la mañana, todavía no sé para qué ya que en ese tiempo simplemente me baño, desayuno o me pongo a tejer, nada muy productivo. Siento el cuerpo cada vez más débil, más ido; me molesta torcerme el pie cada dos por tres, tener que cambiar de posición las piernas porque al ratito me empiezan a doler, me siento demasiado frágil y se siente raro. A todo esto se suma esa capacidad que tengo para somatizar malestares... GENIAL, voy a ser una enferma por el resto de mi vida.
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