Veintiocho de Mayo...

Qué loco, ¿no? Imaginaba este día mucho más distinto; me veía a mi mandándote un mensaje a las doce deseándote unos felices dos años juntos, juntándome con vos a la tarde antes de ir al profesorado para pasar horas tan lindas como lo eran todas cuando las pasaba en tu compañía. Muchos besos, muchos abrazos, caricias, 'te amos' por todos lados... Me encantaba eso, el sentirme muy, muy querida por una persona que me significaba mucho más que cualquier otra, el preocuparme por boludeces porque con él el resto de las cosas ya estaban resueltas, que me extrañen a la vez que yo extrañaba, que me cuiden, que me acompañen siempre, que me elijan antes que a otras, antes que a todas... Extraño amar a una persona y que, además de corresponderme, me facilite la vida. Cuesta mucho encontrar alguien que con sus actitudes no me complique la psiquis, que sea simple, sincero y transparente como lo eras vos. Cuesta horrores y no ando ni con ánimos ni con esperanza de encontrar a esa persona, y como mi vida amorosa me es tan importante, cuesta muchísimo también disfrutar los días, que no se vuelvan rutinarios. Hasta hace poquito viví atrapada en la rutina deseando con todas mis fuerzas que vuelvas para romperla, pero ya después de tanto tiempo perdí esa absurda esperanza y me limité a empezar la búsqueda de algo que me haga sentir tan viva como vos me hacías sentir... Lástima que todavía no lo encuentro, lástima que por dentro sigo quebrada, lástima, lastimada.

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