11/05/2013

Hay días (como hoy) en que estoy más que dispuesta a dejar que el tiempo pase y a esperar que las cosas se mejoren solas, a que lo que siento se vaya desvaneciendo como por arte de magia al ver que la reciprocidad en el interés no muestra intenciones de dejar de ser algo ficticio. Son días optimistas, días en que los rayes que surcan mi mente parecen desaparecer, a pesar de que después siempre termino cayendo en la tristeza por no poder escucharte ni siquiera hablar.
Hoy estoy contenta porque no me preocupo (tanto) por vos y la relación de mierda en la que quedamos, y porque el problema secundario se solucionó con distanciarme un poco, poner cara de orto y ver como él se daba cuenta de que me embolaba la distancia innecesaria que había tomado con respecto de mi. De a poquito las cosas van saliendo bien y eso me ayuda muchísimo para aumentar las ganas de vivir un día nuevo. OPTIMISMO, ¡DURAME MUCHO MÁS ESTA VEZ!

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