19/11/2012

Las promesas no se rompen.
Prometí amarte siempre.
Me acostumbré a un ritmo de vida que sin razón alguna se esfumó.
Sigo cayendo en picada después de tres semanas.
Sueño casi todas las noches con vos.
Me despierto sin ganas de seguir.
Aprendí a eliminar los nudos estomacales que no me dejaban comer.
No me dan ganas de comer.
Nada me motiva.
No puedo disfrutar las cosas.
¿Mi futuro? Ya no lo quiero.

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