El día en que decido dejar de evitarte, reaparecés, me das charla y sos devuelta el más buena onda del mundo conmigo. Para no quedar como una histérica decido hablarte yo al día siguiente, para mostrar interés en seguir siendo amigos después de que lo mostrases vos. ¿Para qué, si te vas a ir sin saludarme? ¿Por qué insisto en querer forzar las cosas? No entiendo qué carajo te cuesta ser un poquito más considerado conmigo, no te pido que me andés atrás todo el tiempo como cuando éramos novios, no te pido interés, te pido un mínimo de RESPETO, porque después de todo lo que me hacés sufrir me parece lo mas justo, me parece que me lo merezco. Me cansé, no voy a ser la boludita que te va a buscar para que charlemos.
Lo que más me tortura en estos días son esos recuerdos que aparecen de la nada para poblar mi mente y llenarme de desesperación. Ya no me duele saber que prometiste amarme siempre y no lo cumpliste, ni todas esas promesas que hablaban de un futuro juntos... Bueno, ya no me duelen tanto, pero particularmente hoy mientras me bañaba me acordé de ese diálogo que tuvimos que decía algo más o menos así:
Vos: Si alguna vez me quiero ir, no me dejes.
Yo: ¿Por qué? Si es lo que vos querés no te voy a retener.
Vos: Sabía que ibas a decir algo así. No me dejes ir porque siempre termino volviendo con vos.
...¿Entonces?
...¿Hice bien en dejarte ir?
...¿Vas a volver?
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