Y a pesar de todo, después de un pico de alegría por haberte hecho desaparecer de mi vista, empiezo la tarde extrañándote devuelta, por más de que no te lo merezcas. Aparte de esto, vivo los días siempre con la misma dualidad de sentimientos: no quiero verte, pero me encantaría verte. Sé que es cuestión de tiempo, sé que puedo seguir adelante y hasta estoy rodeada de gente dispuesta a ayudarme a hacerlo, pero mientras tanto duele, por suerte cada vez un poquitito menos. Extraño que sientas esa especie de 'dependencia' que yo lamentablemente sigo sintiendo por vos, que me hables, que me mandes mensajes, que me llames, que quieras verme... Básicamente, que te intereses en mi. Extraño que las cosas estén bien, que mi única preocupación sea el profesorado y saber si llegaste bien a tu casa después de vernos, extraño muchísimo todo y quiero dejar de hacerlo, quiero dejar de extrañarte tanto.
Te quiero muchísimo y te odio tanto por el estado deplorable en el que me dejaste. Quiero ser feliz sin que tu recuerdo me siga atormentando, quiero estar bien.
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