Y así descubrí que no eras vos sino yo quien no me dejaba ser como realmente soy. Por eso es que estoy experimentando el descontrol de sentirme libre, libre de vos, de mí y de todas las cadenas con las que intentaste sujetarme para mantenerme atrapada en un recóndito lugar y no permitir que se escuche mi voz y se conozcan mis verdaderos gustos, esos que me harté de censurar.

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