Empieza llamándote la atención, se convierte en tema de conversación con amigos para que te ayuden a ver con claridad objetiva lo que está pasando; la conversación de siempre, cada vez más frecuente. Logra molestarte cada vez más, ahora te martilla la cabeza todos los días en el momento en que te percatás de que apareció. Peor aún es que, una vez que creías que ya no te afectaba, empezás a soñar con eso que tanto perturba tu tranquilidad y a despertarte sintiéndote mal una vez... Dos veces... Tres...
No quiero dejarme llevar por la rabia que me agarra en el momento porque después me planteo las cosas y me doy cuenta de que es todo idea mía, pero si intento ignorar lo que me angustia siento que estoy dejando pasar las cosas porque me doy por vencida, porque estoy más que resignada y porque, como siempre tuve la 'suerte' de acariciar de a ratos la felicidad para más tarde observarla desde muy lejos, me estoy preparando con binoculares y todo lo demás para el momento en que la alegría se encuentre bien alejada de mi.
A veces a sentimientos poco gratos hay que cerrarles la puerta porque empiezan a destrozarte poco a poco, pero a veces eso que sentís tiene la llave maestra para abrirse paso hasta lo más profundo de tu persona y pegarte donde más te duele.
Celos, siempre celos aunque sé yo que sólo son amigos, muy buenos amigos pero nada más que eso. ¿Cuándo va a ser el día en que pueda controlarme?

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