Camino descalza lentamente por algún tipo de prado viendo como mi cuerpo va siguiendo el ritmo con que mis pies se mueven involuntariamente. Sigo adelante llenándome de espinas, lastimándome, recordando gracias a ello que lamentablemente aún estoy viva y tengo que sufrir un día más, pero en este momento no me importa. Hay algo al final del camino, no sé qué es, qué forma tiene, su alto, su ancho, su contextura, qué tan suave será tocarlo tiernamente con la yema de los dedos, y por algún motivo que desconozco estoy segura de que vale la pena ir a buscarlo.
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