24/05/2012

En el instante exacto en que posaste tus labios sobre los míos, una úlcera se originó en mi pecho dejando permitido el robo de mi corazón. Así como me hurtaste un beso, a mi corazón te lo robaste; adentraste tu antebrazo lo más profundo que pudiste y al retirarlo te quedaste con mi intento de órgano vital, pero quedé sorprendida al ver que en la cavidad donde éste se encontraba no hallé un vacío sino algo que me llenó de alegría... Te habías entregado a mi

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